miércoles, 24 de septiembre de 2014

Proyecto, ideología y dignidad como organización, por Marga Mora

Proyecto, ideología y dignidad como organización.

Tres claves importantes por las que me he animado a ser una más entre este gran amasijo que puede considerarse la opinión en las redes sociales.

Y ese ánimo no se produce con la intención principal de influir ni conducir las opiniones y decisiones de cada cual, aunque si lo consigo un punto que me llevo, sino más bien por la necesidad de expresarme más allá de un par de líneas en un tweet o un comentario puntual en una situación concreta.

Como escribo en el título: "proyecto, ideología y dignidad como organización"; estas son las claves. Palabras muy bien expresadas por Cayo Lara el pasado sábado en la fiesta del PCE que, ante el primer choque que pueda producir en aquellos que opinan lo contrario, debería hacer reflexionar a más de uno después de la sacudida inicial.

¿Por qué proyecto?, simple: porque lo tenemos ¿Por qué ideología?, complejo hasta cierto punto, pero no por ello puede ser obviado en aras de los nuevos estandartes que abogan por el "sentido común" o la "gente normal"; el primero, porque también es de sentido común que la clase trabajadora (¡ojo, existe!) tenga o debiera tener una ideología de izquierdas, y el segundo, porque ser de izquierdas no se considera o debiera no considerarse algo "paranormal".

Y por último y no menos importante: la dignidad como organización, sin dejarnos amedrentar por aquellos que nos quieren incluir, intencionadamente o no, en el mismo saco que a esos otros que a lo largo de los años se han venido alternado en el gobierno de nuestro país. Es necesario ahora más que nunca poner en alza el orgullo que como organización es necesario tener. Se lo debemos a nuestra historia, la pasada y la reciente; porque sí, porque muy a pesar de los que opinan que somos una organización trasnochada, seguimos haciendo historia: en las calles y en todas aquellas instituciones donde los votantes nos han dado la confianza para estar en ellas.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

DE IDENTIFICACIÓN Y CONVERGENCIAS, por Carol Cordero

DE IDENTIFICACIÓN Y CONVERGENCIAS

Hace dos semanas anuncié mi dimisión como Portavoz del Grupo Municipal de Izquierda Unida de Parla en un comunicado en el que, además, dejaba constancia del compromiso que sigo manteniendo con la organización a la que pertenezco.

Aun así, seguramente por lo llamativo que tienen las dimisiones, ha pasado desapercibida esta parte del comunicado y durante las últimas semanas muchas personas se me han acercado amablemente a preguntarme si me voy a otra fuerza política, concretamente: si me voy a Podemos.

La respuesta es NO.

Ni que decir tiene que respeto profundamente a todas las personas que se han acercado a los Círculos de Podemos para tratar de mejorar la vida de la gente y que si Podemos o cualquier otro partido o movimiento son un instrumento útil para ello, bienvenido sea. Nos encontraremos en numerosos espacios trabajando en común, no tengo duda de ello.

Pero yo me identifico con IU.

Soy de IU porque creo en su proyecto independientemente de que obtenga mejores o peores resultados en las elecciones. Porque mantiene un discurso de clase. Porque es una organización solidaria que está en la calle, se posiciona en el conflicto y no es equidistante. Porque su cometido no es ganar unas elecciones como un fin en sí mismo sino que, en todo caso, un triunfo electoral es un instrumento para tratar de alcanzar el verdadero objetivo: la transformación social, la consecución de una alternativa a un sistema capitalista que se nutre de las desigualdades sociales.

No obstante, esta identificación no me sitúa en el sectarismo sino que al contrario, una de las características que siempre me han identificado con Izquierda Unida es su carácter abierto, su vocación por ampliar su propio espacio. Es cierto que en la práctica los procesos de convergencia no han sido hasta ahora lo productivos que muchos y muchas esperábamos. Y que IU no está exenta de quienes pretenden agarrarse a un cargo a toda costa y para ello tratan de cerrar la organización a cal y canto (en algunos casos con éxito, desgraciadamente). Pero también lo es que IU, por definición, es una organización política y social con vocación de sumar en la que la inmensa mayoría de sus miembros apostamos por la convergencia como elemento central para ello.

Ante la oportunidad que se nos presenta de frenar a la derecha, es innegable que IU debe ser más generosa que nunca y ha de destinar gran parte de sus esfuerzos a esta tarea. Partiendo de esta base el reto que tenemos por delante es, en torno a qué construimos esta mayoría social. Desde mi punto de vista la respuesta está clara: desde la propuesta política. Si estos espacios se consolidan como meros acuerdos de listas estaremos perdiendo el tiempo.

En cualquier caso, debe ser la militancia en su conjunto la que debata, decida colectivamente y marque las pautas a seguir sobre este asunto que, por definición, es tan complejo. Desgraciadamente, por el momento, no está siendo así.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Izquierda Unida Comunidad de Madrid y la política de convergencia, por Carlos Gutiérrez

Izquierda Unida Comunidad de Madrid y la política de convergencia

Diversos medios se han hecho eco de la resolución, aprobada en la comisión ejecutiva de IU-CM del pasado viernes 12 de septiembre, sobre la política de  convergencia. La única novedad de la misma era la referencia explícita a la participación de IUCM en Ganemos Madrid como opción unitaria con la “función” de “cambiar las políticas de derecha”. Lógicamente se sobreentiende que en el marco de las próximas elecciones. Y aquí se produce la primera de las confusiones que genera la resolución aprobada –la carencia de concreción-, que provocó que algún medio como el País la recogiera  como referida a las elecciones autonómicas, cuando Ganemos es un fenómeno limitado a la capital y, embrionariamente, algunos pocos municipios. Al menos hasta ahora.

Como fui el único voto discrepante  sobre una unanimidad, a mi parecer poco reflexionada, quisiera aclarar los motivos de  mi abstención.

Desde luego comparto una orientación de suma de sectores y gentes que hemos dado en llamar convergencia. Entiendo que no se trata solamente de una estrategia electoral –imprescindible- sino la vía para modificar una correlación negativa para la izquierda transformadora que permita rectificar las políticas aplicadas y construir un modelo de sociedad diferente, centrado en las necesidades de la mayoría trabajadora.

Entiendo también que, para llegar a buen fin en esta orientación, IU no puede permitirse improvisar. Tampoco titubear en momentos en que se está redefiniendo espacio de la izquierda y nada asegura que el final de este ciclo electoral arroje un resultado complaciente con nuestros objetivos.

Es por ello que no comparto una “estrategia por pedazos” (Madrid capital, Comunidad y localidades). Aunque las propuestas sean diferentes en función de realidades y posibilidades también diferentes, no se entiende que IUCM no aborde una reflexión de conjunto. Si nosotros no aportamos perspectiva y coherencia ¿quién?

Ir por partes (hoy la capital, mañana la comunidad…..) solo abundara en la desorientación de la militancia y de nuestra base electoral    que,  desde las pasadas elecciones europeas, contemplan como IU proyecta una imagen de “pollo sin cabeza”, como acertadamente calificaba un manifiesto publicado hace poco en estas mismas páginas.

Pero es que si al “troceamiento” de las orientaciones sumamos que la Comisión Ejecutiva no es a todas luces  el órgano que parece pueda  tomar decisiones que determinan la presencia electoral parece de suyo no compartir la decisión.

Tampoco vale afirmar que la ejecutiva “solo” desarrollada lo recogido en el informe aprobado antes del verano en el Consejo Político. La política es concreta o no es y no se puede pretender esconder las propias intenciones tras frases generalistas compartidas por todos.  Una dirección ejecutiva debe aplicar pero no “inventar” decisiones siquiera debatidas.

No es una cuestión de “detalle burocrático”. La participación no es solo una coletilla que añadir a nuestros discursos cuando nos dirigimos a los demás. Una cuestión como la orientación con que abordamos el trabajo preelectoral y que determinara nuestra forma de aparecer ante la ciudadanía para solicitarles su voto dentro de unos meses, no puede ser decidida entre unos pocos y en una reunión de  2 horas que abordo otros 5 asuntos. No es serio.

La Ejecutiva de IUCM debe trasladar su propuesta a la organización y convocar al máximo órgano de dirección para tomar la decisión que entre todos –de forma inclusiva (otro concepto que reclama hechos y no discursos)- acordemos.

Solo así estaremos en condiciones de afrontar las muchas dificultades que se anuncian hasta la próxima primavera electoral.

Carlos Gutiérrez.
Miembro de la Comisión Ejecutiva de IU Comunidad de Madrid.

viernes, 12 de septiembre de 2014

DE FEDERALISMOS INVEROSÍMILES, Por Ángel DUARTE MONTSERRAT

De federalismos inverosímiles y, sin embargo, perentorios. O de la necesidad de no sucumbir al pánico.

El pasado viernes 5 de septiembre los amigos de Federalistes d’Esquerres se presentaron en Girona, ciudad en cuya universidad trabajo desde hace años. En rigor, desde hace décadas. Tuvieron labrillante idea de invitarme a participar en el acto y, junto a conspicuos federalistas, viejos combatientes por la libertad y el progreso social, jóvenes feministas y sindicalistas de siempre, tomé la palabra. Lo hice sin apenas notas. Y fue, la mía, una intervención pesimista, desesperanzada, sabedora de que (aunque justo, necesario y sigo creyente que genuinamente emancipador) el principio federativo va, en Cataluña, a contracorriente. Pocos días más tarde Javier Aristu me invitó a colaborar en este blog de referencia. No me resistí mucho. La amistad y la admiración por la labor que desarrolla En campo abiertoes lo que tiene: que compromete. Lo que viene a continuación son, pues, unas notas, un tanto deslavazadas, sobre lo que dije.

Lo primero, lo inexcusable, dije, es constatar la realidad. Otoño de 2014 se presenta como un momento decisivo para el futuro de la sociedad catalana y española. No en todos los aspectos. Básicamente parece ser un momento clave en aquello que se refiere a las modalidades de articulación, o desarticulación, territorial de los pueblos, de las comunidades autónomas, de las regiones y naciones de España. La celebración de la Diada, el día 11, habrá dado lugar, cuando lean estas líneas, a una amplia, amplísima movilización ciudadana que, tras el llamado a defender el derecho a decidir constituye la expresión, pura y simple, de la hegemonía cultural alcanzada por el independentismo político. Más allá de la identidad, los otros elementos de la agenda decisoria –hasta llegar a el tot (todo) que exige la CUP- no son más, por lo menos a estas alturas, que la fantasía de numerosísimos sectores de la izquierda que, están convencidos, se situarán al frente de las multitudes para encauzarlas, en un proceso constituyente, hacia la defensa de un modelo de sociedad más justo y solidario.

De cómo se ha llegado a esta situación no voy a tratar aquí. Abundan las explicaciones, a lado y lado, lineales y simplonas que no ayudan a entender nada, aunque contribuyan a estimular y avalar a los actores en presencia. Algún día habrá que abordar los orígenes, las causas, los estímulos de todo tipo que ha tenido el proceso vivido en Cataluña. Me resisto a hacerlo aquí en profundidad. Me limitaré a advertir que resulta tan falaz retrotraerse a 1714 como, exclusivamente, a junio de 2010. Y añadiré que probablemente deban sumarse, a cuenta de una relación más exhaustiva, tres elementos tan dispares como:

ARA ÉS L´HORA (AHORA ES LA HORA), Por Carlos ARENAS POSADAS

ARA ÉS L´HORA (AHORA ES LA HORA)

Me ha cogido la Diada en Barcelona. No he querido, por supuesto, vestido de rojo o amarillo,  ser un soldado más de las disciplinadas escuadras que han formado  la V de la Victoria por la Diagonal y la Gran Vía. Desarmado el ejército rojo, el federal, de izquierdas, de  la Barcelona abierta y humanista que yo conocí, las tropas nacionales parecen haber alcanzado los últimos objetivos…

Viendo los lemas de la manifestación, hay uno que me gustaría comentar:  “Ara és l´hora”. “Ara” porque coincide con el trescientos aniversario de la rendición de la ciudad de Barcelona (no de Cataluña en su conjunto) en 1714 a las fuerzas borbónicas -es decir, a los intereses franceses- en la guerra de secesión. Ahora porque, repiten de carrerilla varios millones de telespectadores de TV3, la independencia será bien la solución de todos los males, bien la  manera más eficiente de pasar página a la España casposa de Rajoy, Aguirre, Gallardón, Montoro, Rouco, etc., bien una opción para que, fragmentando el territorio, el ámbito de decisión política, sea más fácil el cambio revolucionario.

Sin embargo, por mucho que me lo quieran vestir de clamor popular, de innegable “derecho a decidir”, lo que se está dirimiendo “ara” es la suerte futura del capitalismo catalán (un capitalismo con componentes distintos a los del capitalismo “a la gürtel” madrileño o  a los del   “low cost” andaluz), y hay que reconocer que los “intelectuales orgánicos” de ese capitalismo han vuelto a tener, como en tantas ocasiones antes, al “pueblo” de su lado.

En la historia del capitalismo catalán ha habido muchos momentos críticos. Para defenderse de los carlistas y de los republicanos federales, el “pueblo” catalán fue isabelino borbón a mediados del siglo XIX; durante la Restauración, con otro borbón, la riqueza del principado se engrandeció echando mano de un nacionalismo bipolar: la nación como objetivo político en el territorio de Cataluña y la nación como mercado en el conjunto de España.   Era la época de la Lliga de Cambó en la que Cataluña pesaba en el Estado; es más, controlaba el Estado español. En ese contexto, el general  Martinez Anido ejerció de mamporrero entre 1919-1922 contra los trabajadores, al servicio de la burguesía del Eixample.  A Franco, el “pueblo” barcelonés le formó otra V de pañuelos blancos en 1939. En los sesenta,  volviendo del revés una reciente ocurrencia de Rajoy, Cataluña vivió con corazón andaluz. Desde la transición, los directivos del Fomento Nacional han copado los puestos directivos de la CEOE, etc.

Algo distinto ha ocurrido desde hace unas décadas para acá. “Ara” ni las muletas políticas que usó ese capitalismo existen, ni Cataluña tiene ya Estado que ocupar como antes -el poder es ahora transnacional y financiero-, ni el mercado español o “nacional” es ya suficiente para un capitalismo con destino en lo universal. España es más bien un estorbo.  En mercados globales, sin muletas, “ara” hay que competir sin fronteras, y para eso hay que ir reforzando y haciendo nacionales las estrategias adecuadas;  una es tratar de reducir costes,  revolviendo a un “pueblo” que cuenta en céntimos contra la solidaridad interregional -España nos roba-; otra es   acumular capital social para legitimar y concitar voluntades en torno a su nuevo proyecto. El tercer objetivo en tiempos de recortes y competitividad global es  segmentar los daños colaterales, fragmentando la población entre los cuatribarrados y la gente corriente, dividiendo al enemigo potencial. Al fin y al cabo, los nacionalismos no son sino una estrategia, aunque inútil, para desviar la atención de los problemas implícitos a cualquier tipo de capitalismo.

Carlos ARENAS POSADAS


martes, 9 de septiembre de 2014

¿SE QUIERE SUICIDAR IZQUIERDA UNIDA?, por Julián Sánchez-Vizcaíno.

¿SE QUIERE SUICIDAR IZQUIERDA UNIDA?,

A partir de la valoración de los resultados de las elecciones del 25M y especialmente a raíz de la vigorosa irrupción de Podemos en la escena política española, el debate sobre la naturaleza de los cambios socioelectorales protagoniza la reflexión con la que los diferentes partidos vienen preparando sus estrategias para un curso político centrado en las elecciones locales y autonómicas de la primavera del 2015.

La paradoja en el caso de Izquierda Unida es que siendo una opción que ha multiplicado por tres su representación en el Parlamento europeo, circunstancia más favorable que la de muchas formaciones de la izquierda transformadora de otros Estados de la Unión, aparece en sus propios análisis y en declaraciones de algunos de sus dirigentes como parte de los proyectos políticos cuestionados por el  electorado.

El pujante surgimiento de Podemos se transforma, en las conclusiones a las que parecen llegar algunos análisis de IU, en una negación de si misma que no solo fragiliza su propia imagen ante la opinión pública, y desanima a la organización, sino que expresa el discurso de quienes son incapaces de reconocer la pluralidad de la izquierda sin sufrir la tentación “homogeneizadora”.

Esta actitud ha resultado ser muy influyente tanto en los debates de los órganos de dirección de IU como en las decisiones tomadas en su consecuencia y ha facilitado la sedimentación de un estado de opinión que comienza a verse reflejado ya en algunas encuestas, por el que se abona la tesis de IU como proyecto fallido. Idea sostenida hace ya tiempo desde varias trincheras y que ha sobrevolado las distintas etapas y altibajos sufridos por esta organización política.

Pero IU está ahí por voluntad de sus militantes, de sus electores y porque representa una necesidad. Nuestro país necesita a la izquierda real que pretende avanzar democráticamente hacia una sociedad igualitaria y de personas libres, desmontando un sistema, el capitalista, que ha demostrado con creces ser letal para la humanidad. Como se ha señalado, esto significa la “creación constante y permanente de una conciencia crítica, al tiempo que se defiende lo más elemental de la vida cotidiana frente a los recortes y a las políticas del capital, ligando lo concreto con lo estratégico, lo económico y social con el cambio político de fondo”. En definitiva, la necesidad de una izquierda democrática, plural y útil, que no claudique en el objetivo de la transformación social.

viernes, 29 de agosto de 2014

Rechazo de IU a la privatización de AENA.


Para Ascensión de las Heras, diputada de IU del grupo parlamentario La Izquierda Plural, “vender parte de Aena es expoliar el patrimonio público y regalar una marca con reconocimiento y prestigio”.

El Gobierno abrirá a inversores privados el 49 % del capital Aena Aeropuertos, de forma que el 28 % se colocará en bolsa a través de una oferta pública de venta (OPV) y el 21 % restante se licitará para un núcleo estable de accionistas seleccionados mediante un proceso de concurrencia.

Este cambio normativo permitirá la entrada de capital privado –dijo Ascensión de las Heras en su intervención- lo que en “román paladino” viene a ser vender o expoliar el patrimonio público y regalar la marca AENA que es reconocida y prestigiada a nivel internacional. Aena es el primer gestor aeroportuario del mundo. En 2013 transportó a 187,4 millones de personas registrando su récord de pasajeros internacionales, con 129 millones. También  ha logrado duplicar su resultado bruto de explotación (ebitda), que ha pasado de los 883 millones de 2011 a 1.610 millones a cierre de 2013. Además, ha recortado sus gastos corrientes en 255 millones y ha mejorado la generación de caja, que ha pasado de -511 millones en 2011 a 847 millones el pasado año.

La liquidación de AENA supone la liquidación del control público de un sector estratégico, como es el transporte aéreo, para ponerlo en manos y al servicio de los intereses económicos y financieros.

La urgencia de la aprobación de este decreto ley y su tramitación express se hace exclusivamente atendiendo a las demandas e intereses de unos pocos empresarios del sector privado afines y bendecidos por el gobierno del PP. Una operación como esta, que se perfila como una de las ofertas publicas de venta más importantes de los últimos decenios, no podría hacerse si funcionaran los mínimos mecanismos de control democrático y bajo unos mínimos principios de  transparencia e información publica. Por eso nos encontramos hoy aquí, en agosto y en período extraordinario de sesiones para establecer este nuevo marco regulatorio que permite el expolio de AENA secuestrando la la necesidad de llevar a cabo un amplio y sereno debate con la participación de la sociedad civil organizada y los representantes de los trabajadores, que si estuvieran presentes y tuvieran toda la información y pudieran participar darían al traste con sus espurias intenciones.  

Una venta a espaldas de la ciudadanía llena de mentiras. En ningún momento aparece en este proyecto de Ley la restricción de la venta al 49% ni se dice que el control publico será mayoritario mediante su accionariado.

Cabe esperar que el PP, en un futuro inmediato, asumirá en contenido del Informe favorable de “Consejo consultivo de privatizaciones” y a lo que dice la Comisión Nacional del Mercado de Valores y que por lo tanto “la venta completa de AENA será cuestión de tiempo y a demanda de los mercaderes”

El PP dice que se llevará a cabo la valoración del ente público pero ya se ha declarado que la operación apenas dejará dos mil quinientos millones de Euros  a las arcas públicas “esto es un escándalo porque se valorará en 16 millones de euros cuando hace apenas tres años en una situación bastante más grave a nivel económico en nuestro país se valoró en 30 mil millones de euros”

El PP tiene mucha prisa y para entenderla hay que saber quien esta detrás de esta operación. El pasado 22 de julio ya se adjudicó la “Coordinación para la privatización del ente” al Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, al Banco Santander, a Morgan Stanley o a Goldman Sachs. Con estos mimbres se podrán vender los aeropuertos que no sean rentables económicamente, lo que supondrá la disgregación de la red y pondrá en peligro la vertebración del territorio afectando especialmente a las islas y dejará en un segundo, tercero, o vaya usted a saber en que lugar, el interés general.

En esta Ley no se garantiza el mantenimiento y las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras y solo se ha contemplado a destajo la rentabilidad de los inversores. Se perderán muchos puestos de trabajo en un momento donde el Gobierno es incapaz de crearlos.

Solo se pretende un importantísimo trasvase del dinero público a favor del negocio millonario de los amiguetes de Gobierno. La consumación de este expolio y de este fraude no le saldrá gratis. De aquí, hasta que las acciones salgan a bolsa queda todavía un recorrido donde la Izquierda Plural, pondremos todo nuestro empeño y nuestro esfuerzo dando la batalla democrática para impedir este expolio.

jueves, 17 de julio de 2014

Notas a la encuesta poscensal del CIS

Notas a la encuesta poscensal del CIS

Comencemos recordando una idea sobre la que la Historia tanto insiste en recordarnos como nosotros en olvidarla: el análisis electoral ayuda –si se hace correctamente- pero no sustituye al análisis político. No entender esta relación es como confundir la maqueta del coche con el coche mismo.

Al calor de la Encuesta Poselectoral del CIS los titulares de los mass-media han alcanzado una unanimidad y coincidencia, -ya no sospechosa- en destacar los logros de Podemos y el ninguneo a Izquierda Unida .

No es que la mayoría de militantes y votantes de IU estén presos del síndrome de  Blancanieves (1), como intentaremos demostrar más adelante, pero así nos lo están contando. 
La gran proeza de Podemos versión Supermán junto a la kriptonita de la juventud y sin paternidad conocida se enfrenta al Imperio del Mal versus contrario -opacidad mediante- el  ninguneo de Izquierda Unida.

No vamos a entrar en desentrañar las razones del fenómeno, y menos de su tratamiento mediático, pero sí el NINGUNEO E INTENTO DE OCULTAR LA PRESENCIA DE IZQUIERDA UNIDA.

Vamos a comparar rasgos del perfil y comportamiento de los votantes de Podemos y la Izquierda Plural, para intentar encontrar pistas sobre dónde puede haber diferencias y dónde no.

La encuesta postelectroral del CIS  acumula mucha información. Esto dificulta su análisis, pero también facilita que cada analista entresaque la información que mejor se acomode a su planteamiento previo. Aquí van algunas de nuestras conclusiones que entendemos que no están dominadas por los apriorismos interesados y se contraponen a las que circulan generalmente.

viernes, 11 de julio de 2014

Confluir, pero no disolvernos: que la Dirección de IU se aclare, por Luis Felipe García-Calvo Rodríguez

Confluir, pero no disolvernos: que la Dirección de IU se aclare.

La lectura en ”Rebelión” del artículo “Podemos, la Unión de la Izquierda y más allá”, es la gota que colma el vaso, e impide seguir asistiendo en silencio a la cantidad de dislates que se vienen produciendo en la izquierda alternativa desde la aparición de Podemos en la escena política.

En efecto, la aparición de Podemos, como en su día la irrupción del 15M, precedida de una serie de mareas sociales que respondían masivamente a las manifestaciones más sangrantes de la crisis económica, sobre todo, pero también social y política, desde posiciones generalmente al margen de las organizaciones tradicionales, ha convulsionado todo el panorama político y social. Desde el PP a IU, desde los Sindicatos Mayoritarios a las Asociaciones de Vecinos, etc., la irrupción de Podemos en la escena electoral de las Elecciones Europeas, ha obligado a mover ficha en mayor o menor medida a todos. Y eso es lo que hay que agradecer a los votantes de Podemos, que estoy seguro no eran conscientes de lo que iban a provocar con su desenfadado, y, en algunos casos “cabreado” voto, como hay que agradecérselo también a los que en los últimos días se ha venido llamando “Un grupo de Jóvenes Profesores muy preparados y con una gran capacidad mediática”.

Pero al igual que el 15M apareció con mucha fuerza, aunque como movimiento movilizado y con algunos atisbos de organización, duró lo que puede durar un movimiento Asambleario, que se desvanece como la niebla,  habiéndose convertido en poco tiempo en una caricatura de lo que fue, es conveniente aclarar qué es este fenómeno de Podemos, y determinar su alcance, si no queremos que derive de forma inconveniente, o su fuerza potencial se difumine también como la niebla.

Podemos, aupado en una falla de la Ley Electoral, que para los Comicios Europeos permite reflejar más fielmente la proporción real de las preferencias electorales de la población (frente al juego perverso de la Ley Electoral en los comicios para elegir representantes en el Parlamento Español, diseñado para que estén sobrerrepresentados unos y muy subrrepresentados otros); aupado, también, en la poca importancia que muchos atribuyen a estas Elecciones Europeas; aupados y apoyados por algunos medios de comunicación, que se mueven en unos casos por puros intereses mercantiles, y en otros por interese más espurios; apoyándose, también, en la buena utilización de los medios a los que se les ha permitido acceder, a ese “grupo de Jóvenes Profesores muy preparados”; y apoyados en la orfandad política que muchos desencantados o desesperanzados podían sentir, con más o menos razón, ante el siniestro panorama de agresiones brutales del Gobierno del PP,  muchas veces con la complicidad de la dirección del PSOE, ante el panorama de una corrupción que no cesa de enriquecer sin límites a muchos componentes de la “casta”: políticos, banqueros, sindicalistas…ha conseguido, con un discurso sencillo, por no decir, muchas veces, simple, pero certero respecto a la denuncia, apoyándose en el legítimisimo deseo de participar de los que no han podido o querido hasta ahora, unos resultados electorales modestos pero muy significativos, que tienen la virtud de haber forzado a mover ficha a todos los que componen el panorama político y social de nuestro país.

martes, 8 de julio de 2014

Valoración del resultado de las Elecciones Europeas

Valoración del resultado de las Elecciones Europeas

La izquierda Plural, Podemos y los estudiantes son los colectivos que más valoran los resultados de las elecciones Europeas.

La nota media con que los ciudadanos valoran el resultado de las Elecciones Europeas se queda ligeramente por debajo del aprobado.

Según el último Índice de Opinión Pública (IOP) elaborado por Simple Lógica, partner de Gallup en España, la puntuación que refleja la valoración que los ciudadanos hacen del resultado de las pasadas Elecciones Europeas es de 4,7 puntos en la escala de 0 (muy negativa) a 10 (muy positiva).

No obstante, para completar la información que nos proporciona esa media, hay que señalar que representan algo más de la mitad de los entrevistados (55,2%) los que a la hora de valorar el resultado electoral señalan una puntuación igual o superior al 5 que ocupa la posición central de la escala, reflejando una opinión favorable con respecto al resultado de la convocatoria electoral. En cambio, la proporción de quienes emiten una valoración negativa es de algo más de uno de cada tres entrevistados (34,9%), que suponen los que dan puntuaciones inferiores.

La valoración del resultado electoral, no obstante, presenta apreciables diferencias entre los distintos colectivos de informantes que se pueden  establecer en función de variables de clasificación como la edad, el nivel de estudios, la clase social, la ocupación o la orientación política.

No se registra ninguna diferencia en la valoración en función del sexo de los entrevistados del resultado de las Elecciones Europeas, a diferencia de lo que ocurre en función de la edad.

Efectivamente, la valoración del resultado electoral difiere claramente en función de los años de los informantes. La puntuación que se registra entre los más jóvenes (5,1) es apreciablemente superior a la que se registra en los demás grupos de edad y especialmente en el de 55 a 64 años (4,3). En los demás grupos de edad, las puntuaciones registradas en ocasiones coinciden con la media del conjunto de la muestra y en las demás la diferencia no es prácticamente significativa ya que en ningún caso es superior a una décima.

También son relevantes las diferencias, si atendemos a los resultados registrados en función del nivel de instrucción de los entrevistados, siendo claro que las valoraciones son más desfavorables a medida que desciende el nivel de estudios de los informantes. Efectivamente, mientras entre quienes tienen estudios universitarios la puntuación que refleja la valoración del resultado electoral es de 5,1 puntos, entre quienes tienen inferiores niveles de estudios esa puntuación desciende de forma significativa y llega a ser un punto inferior entre quienes tienen estudios primarios o un nivel inferior de instrucción (4,1).

Atendiendo a la clase social de los entrevistados, también es clara la asociación con la valoración del resultado de las elecciones. La valoración del resultado de la última convocatoria electoral es más favorable a medida que se eleva el estatus social de los informantes, pasando la puntuación de ser de 4,3 puntos entre los de clase media-baja o baja a situarse en 5,1 puntos entre los de clase media-alta o alta.

La valoración también difiere en función de la situación de los entrevistados en cuanto a su ocupación, siendo apreciable el contraste entre unos grupos y otros. La valoración es superior entre los estudiante (5,7) y los ocupados con más cualificación (5,0), en tanto que es notablemente inferior en los colectivos de amas de casa, entre las que no se alcanza la puntuación de cuatro (3,9), y los parados (4,2).

Atendiendo a la orientación política de los informantes también aparecen diferencias apreciables. Centrándonos en las bases electorales de las candidaturas que han conseguido más respaldo en esta convocatoria electoral, se observa un claro contraste entre la puntuación sensiblemente baja que se da entre los votantes del PSOE (4,5) y la que se registra en los colectivos de electores de las otras candidaturas: PP (5,0), UPyD (5,1), la Izquierda Plural (5,5) y Podemos (5,6).

PDF del informe en este enlace

lunes, 7 de julio de 2014

Notas sobre la situación política, por Julián Sánchez-Vizcaíno

Notas sobre la situación política, por Julián Sánchez-Vizcaíno

1.- Las elecciones europeas han trastocado en profundidad el marco de correlaciones del espacio político de la izquierda y el centro izquierda que conocíamos desde 1977. A un despliegue inesperado del populismo se une la caída espectacular del partido que hegemonizaba los valores con los que la mayoría de la ciudadanía progresista se venía implicando en los procesos políticos.

El precipitado que surge con el resultado electoral es de difícil comprensión y asimilación no solo por los actores principales del escenario político-institucional, sino también por los nuevos protagonistas que aparecen como sus directos beneficiarios e incluso por los que se atribuyen la cualidad taumatúrgica de “saber lo que iba a pasar”.

Todavía queda bastante camino por recorrer para caracterizar plena y certeramente el fenómeno, pero nos atrevemos a señalar en primera aproximación algunos de los caminos que, a nuestro modo de ver, podrían contribuir a explicarlo e interpretarlo, para de este modo plantear parte de las tareas necesarias a fin de resituar objetivos y planes de acción desde la izquierda transformadora.

Se advierte, en todo caso, que siendo claramente conscientes de las muchas cuestiones que se van a dejar de abordar, nos inclinamos por manifestar las reflexiones que, por el momento, entendemos más necesarias, dentro de un cierto hilo conductor.

Comencemos recordando que para un sector de las opiniones vertidas en el último mes la evolución generacional del país, junto con la fosilización de sus estructuras formales e institucionales, serían las causas directas tanto de la caída electoral de los dos grandes partidos como de la eclosión de otras fuerzas políticas, sobre todo en el espacio de la izquierda, y del reforzamiento de las particularidades de los subsistemas políticos vasco, catalán y, en menor medida, gallego. Las grietas abiertas en los últimos años en nuestro sistema constitucional y en el modelo diseñado en los años de transición de la dictadura a la democracia habrían pasado así al primer plano de las preocupaciones de un amplio segmento del electorado.

Sin embargo, creemos que el recorrido a transitar para encontrar una explicación plausible a lo sucedido, y especialmente para desarrollar acciones consistentes con vistas a un futuro posible de mayor consolidación y avance de la izquierda transformadora, tiene más estaciones de paso.

domingo, 15 de junio de 2014

+ sobre el 25M. Izquierda europea, rescates y resultados. Por Carlos Gutiérrez

+ sobre el 25M.
IZQUIERDA EUROPEA, RESCATES Y RESULTADOS.

El cabeza de  lista de Izquierda Unida en las elecciones del pasado 25 de mayo, Willy Meyer, se refería recientemente a la voluntad manifestada por los portavoces de Podemos para la incorporación de sus 5 eurodiputados al grupo de la izquierda unitaria europea del que ya forma parte IU.

Como cabía esperar desde la apuesta por impulsar la confluencia de quienes impugnan las políticas de recortes y austeridad sobre la base de lo concreto y en la perspectiva de articular mayorías sociales y políticas, Meyer adelantaba su apoyo a esta solicitud del grupo de Pablo Iglesias.

Sin duda que la política europea supone un importante elemento para avanzar en  la coincidencia programática, muy necesaria si consideramos el calado de la indefinición que aqueja al discurso de Podemos respecto a la construcción europea, la moneda única,…...exceptuando  su firme posición respecto a la retribución de los europarlamentarios.

Con esa decisión España será el estado con la representación  más numerosa (11 finalmente al haber también solicitado Bildu su incorporación) entre los  componentes del grupo parlamentario de la izquierda europea. Un grupo  (GUE) que ha pasado de 35 europarlamentarios y un 4,8 % en las elecciones de 2009, año con la crisis ya iniciada pero lejos todavía del despliegue de las políticas de austeridad que luego se impondrían con carácter general y que desembocarían en los rescates de varios países, a 51 y un  7% de apoyo electoral el pasado 25 de mayo. Un incremento sustancial que, aunque excepción en el panorama de los grupos políticos con presencia en el parlamento de la unión, parece lejos de lo que, a primera vista, pudiera esperarse dada la gravedad del deterioro de las condiciones de vida y trabajo de gran parte de la población europea  muy especialmente en su periferia (si es que es legítimo calificar de tal a Italia, tercera potencia industrial europea, o a la mismísima Francia).

Tras 5 años de crisis, el avance de la izquierda continental aun siendo importante, no ha sido pues capaz de modificar sustancialmente el equilibrio en un europarlamento en el que la derecha,  perdiendo 62 escaños, mantiene una mayoría de 212 (28,2%) que la confirma como primera fuerza.

Por su parte, la socialdemocracia cede 11 y con 185 (24,6%) ratifica su rol de socio imprescindible para la conformación de la Comisión Europea. El retroceso del grupo verde y, más pronunciado, del liberal, completan un panorama que los avances de populistas y no inscritos compensan hasta el total de 751 europarlamentarios.

Pero, volviendo  a la izquierda, los resultados por países invitan a una reflexión con alguna paradoja. Irlanda avanza del 11% en 2009 al 17% en esta ocasión mientras que en Portugal, el PCP logra el 12,6 frente al 10,6 entonces pero su progreso no compensa la caída del Bloco que pasa del 10,7 a un escaso 4,5 ahora.

miércoles, 28 de mayo de 2014

EL 25M. Por un análisis detenido para la orientación de toda Izquierda Unida. Por Carlos Gutiérrez.


EL 25M. Por un análisis detenido para la orientación de toda izquierda Unida. Por Carlos Gutiérrez.

Como era de esperar, cumpliendo un ritual ensayado y apenas acabado el recuento de las urnas, se iniciaba el carrusel de declaraciones de los candidatos y portavoces. Los ganadores, no todos,  anunciando un nuevo tiempo a partir de su triunfo y los otros –los castigados por la voluntad de los votantes-,  rebajando la dimensión de su retroceso a partir de datos y razones  siempre bien escogidos. Tampoco todos en esta ocasión.

Por la brecha abierta por esas primeras declaraciones se internan luego la legión de comentaristas, analistas y tertulianos (estos de enhorabuena dada la cotización que su papel  ha alcanzado en estos comicios en la figura de varios  colegas).

Y finalmente, pero nunca los últimos, dirigentes de partido y cargos públicos, en fase de jubilación o que pelean duramente por su ascenso en el organigrama interno o por su inclusión en las próximas listas,  aciertan también a colocar en los medios su “mercancía”: su análisis de lo sucedido y, por supuesto, de lo que ahora debe hacer su propio partido   que, evidentemente y de manera sospechosa,  siempre coincide con la posición que viniera manteniendo el susodicho previa a la celebración de las elecciones de que se trate.

A todo esto ya estábamos acostumbrados. No le prestábamos mucha atención. Con pocas semanas, a veces días, se iba diluyendo y no quedaba apenas nada de ese nuevo tiempo anunciado, de los atenuantes del fracaso propio ni del tan interesado  como superficial consejo del político a su partido.

Pero en esta ocasión, junto a alguna otra diferencia de calado (la dimisión de alguien siempre nos llama la atención en este país), a poco que lo pensemos, quienes estamos comprometidos con la izquierda podemos encontrar  algo realmente original: ganar y en cambio parecer que se ha perdido.

Sí, claro, me refiero a IU.

Sé que es con la más loable de las intenciones –impulsar la victoria definitiva de la izquierda toda en las elecciones de dentro de un año y poner así final a este ciclo de empobrecimiento de la mayoría social- pero se me ocurre que, en los análisis y artículos de algunos compañeros y hasta dirigentes,  se da por natural y hasta escaso el resultado que Izquierda Unida ha alcanzado en estas elecciones del 25M. Es un error. Basta con ver los resultados de los componentes del Partido de la Izquierda Europea han logrado en otros países. Incluso en países rescatados de verdad. En ninguno se ha multiplicado por tres los votos, el porcentaje y los diputados electos como en España.

Siempre les queda Syriza, claro. Pero su éxito, que es de toda la izquierda, no puede leerse fuera del vía crucis social de Grecia en esta crisis  (solo equiparable con el nuestro desde la demagogia más pedestre) y las características de su entramado institucional y de partidos. Es la excepción y no la regla.

Nada será posible (ni siquiera entendernos) sino es a partir de cierta honestidad en el reconocimiento, sin subterfugios ni medidas palabras, del gran avance y reconocimiento social del proyecto y el discurso de Izquierda Unida  que significan los resultados de las elecciones recién celebradas. Aunque no se compartan ni el proyecto ni el discurso. Ni la candidatura.

En cambio se contemplan los resultados –espectaculares nadie lo discute- de Podemos, o sea de Pablo, con un papanatismo acrítico que descarta siquiera analizar el papel de cadenas privadas en la construcción y éxito del personaje o los mensajes de populismo descarnado que también se cobijan con gran protagonismo en el discurso de la revelación de estas elecciones.

Así no vale. Así nadie nos vamos a creer las recetas que luego  se proponen (las mismas, por otra parte, que los mismos propusieron en 2011 y 2009) y  que se presentan como conclusión de un análisis inexistente lleno de obviedades y falto a de siquiera un amago de rigor.

Y ya puestos, ¿alguno de estos compañeros considera posible cualquier mayoría alternativa  a la derecha austericida sin contar con cierta recuperación electoral del espacio socialista amen, evidentemente, de su reorientación política?

Evitar debates en falso y partir de lo que nos es común, lo que compartimos,  será de gran ayuda para colectivamente afrontar, desde la fortaleza que nos dan los resultados del 25M y la responsabilidad de derrotar al PP y las derechas,  las tareas que tenemos por delante. Aunque sea más lento.

Podemos empezar por analizar detenidamente lo que los ciudadanos y ciudadanas han dicho este pasado domingo.

Carlos Gutiérrez.

viernes, 23 de mayo de 2014

La importancia de las elecciones europeas, por Antonio Márquez de Alcalá

La importancia de las elecciones europeas.

Las elecciones de este domingo, 25 de mayo, tienen una importancia histórica, política y social  fundamental, a pesar de la apatía con que, según las encuestas, son percibidas por una parte de la  población. Una apatía contraproducente para la mayoría y beneficiosa para los artífices de la  vorágine de degradación social en la que se sume la población europea, particularmente la de los  países del sur. Las tres instituciones que constituyen la Troika, Banco Central Europeo (BCE),  Comisión Europea (CE) y Fondo Monetario Internacional (FMI), son quienes marcan las políticas que guían los planes de ajuste y las agendas de los diferentes países de la UE, en beneficio de  oligopolios, entidades financieras y compañías transnacionales, y en detrimento de la población trabajadora, y de los derechos sociales y civiles que décadas de lucha han costado a los pueblos de  Europa. Los desahucios, el desempleo masivo, las reformas laborales, el descenso generalizado de  los salarios, el desmantelamiento de la sanidad y la educación, el aumento de la pobreza y de la exclusión social, la emigración forzosa de los jóvenes, o el retroceso en los derechos de las mujeres y las minorías, tienen su origen en estos organismos. En este sentido, la reforma del artículo 135 de la Constitución española, pactada por el PSOE y el PP en septiembre de 2011 y que establece como prioritario el pago de la deuda pública por encima de los gastos sociales, no fue producto de un acuerdo necesario y aséptico para la recuperación del país, como tratan de vendernos ambos partidos, sino que venía dictada desde instancias opacas al control democrático, constituyendo un ejemplo paradigmático del rol que juegan los gobiernos nacionales en la UE.

Las instituciones de la Troika, completamente ajenas a cualquier tipo de rendición de cuentas ante la ciudadanía, pueden sin embargo verse frenadas en gran medida por la acción política que ejerza el Parlamento Europeo, única institución de la UE elegida directamente por los ciudadanos y a cuya renovación nos dirigimos este domingo. Pero para que esa acción sea posible es necesario que fuerzas políticas de izquierda, contrarias a las políticas suicidas de ajuste y desregulación de la Troika, sean mayoría en el Parlamento, pudiendo así revertir el desastre y devolver la soberanía a los Estados y a los ciudadanos. Y esto sólo es factible si se produce una fuerte movilización del voto en favor de estas opciones.

Por otro lado, en el caso de los países del sur de Europa (España, Italia, Grecia, Portugal) e Irlanda, la situación es particularmente grave y el escenario se dirige al que ya hemos visto en Grecia, con un drama social y humano de proporciones desconocidas en Europa desde el final de la II Guerra Mundial. Sólo la acción conjunta de las fuerzas de izquierda de estos países puede hacer cambiar la balanza de poder en la UE, en favor de unas políticas más equilibradas entre Estados y regiones. Aquí las ilusiones retóricas sobre una posible salida del euro no garantizan nada. Recordemos que fueron la Troika y el gobierno alemán quienes amenazaron a Grecia con la salida del euro en 2012 si no aplicaba los recortes y cumplía con el pago de la deuda. Una salida del euro no es en absoluto garantía de independencia económica ni de quita de la deuda, sino que puede convertirse en todo lo contrario, a saber, la consagración de los países del sur como economías periféricas, empobrecidas y
dependientes.

Esto nos lleva, además, a otro peligro que existe en esta cita electoral: las políticas de ajuste, la pérdida de derechos y el expolio de los recursos públicos, se están imponiendo de manera expeditiva recurriendo al miedo, y ese miedo empuja a sectores desesperados a apoyar soluciones de extrema derecha. La retórica demagógica que busca en la salvación nacional y en el ataque al chivo expiatorio de la inmigración la vía de escape para la frustración ante los retos que se nos presentan, nos retrotrae a los tiempos más oscuros de nuestra historia y constituye un serio peligro para la democracia y para los derechos conquistados, además de cortar todas las vías para cualquier nueva conquista de derechos en el futuro.

Estas elecciones importan demasiado. Nos jugamos mucho. La candidatura de la Izquierda Plural encabezada por Willy Meyer, es en estos momentos la única opción que aborda de manera sólida los tres frentes mencionados: reversión de las políticas de ajuste, equilibrio entre los Estados miembros y oposición frontal al auge del fascismo. Además no está sola. Converge con el Partido de la Izquierda Europea (PIE), constituido por las principales formaciones políticas de izquierda de Europa, con Alexis Tsipras, líder de la griega SYRIZA, como candidato a la presidencia de la Comisión. Todas estas formaciones comparten un programa común de lucha contra la austeridad y el desmantelamiento de los servicios públicos, defensa de los derechos laborales y sociales, transformación de las instituciones europeas, persecución del fraude fiscal y de los delitos económicos, denuncia y rechazo de la deuda ilegítima y un plan de reindustrialización, creación de empleo y reactivación económica para los países del sur, además de ser las únicas organizaciones que se oponen de manera firme y contundente al avance de la extrema derecha y a su retórica ultranacionalista. La Izquierda Plural y los partidos que conforman el PIE son, en este momento crucial de nuestra historia, la única alternativa real a la miseria y la barbarie. Depende, pues, del apoyo de todos a esta candidatura que sea posible cambiar un futuro de desesperación por uno lleno de esperanza.


Antonio Márquez de Alcalá

jueves, 22 de mayo de 2014

La normalización de RIVAS-VACIAMADRID y el escapismo.

La normalización de RIVAS-VACIAMADRID y el escapismo.

El culebrón de Rivas sigue vomitando noticias. Este miércoles pasado los medios se hacían eco de la decisión de la asamblea local de proponer a su coordinador, Pedro del Cura, como nuevo alcalde tras la dimisión de Pepe Masa. También reproducían las manifestaciones de quienes, en minoría en esa asamblea, califican de “asalto programado” lo sucedido en tantos meses de crisis. Finalmente, las renuncias de concejales se sumaban a un coctel que no dejara de  tener consecuencias en la disposición de tantos ciudadanos  a la hora de votar el próximo 25 M.

De todo esto los afiliados y afiliadas de IUCM nos venimos enterando por esos medios.

De nuevo, este pasado lunes, la mayoría de la comisión ejecutiva  volvió a rechazar la solicitud, que promovíamos 18 miembros de la Presidencia, de reunir a este órgano, el competente para considerar cuestiones relacionadas con la labor de los grupos institucionales de IUCM.

No se trataba de “montar lio” ni siquiera de hurgar en unas evidentes diferencias de fondo sobre el tema entre los protagonistas del acuerdo que alumbro la actual ejecutiva. Solo que los órganos funcionen y ejercen las funciones de dirección que se les suponen. Nada más.

No se cuestiona, más bien se celebraría, que la comisión ejecutiva hubiera sido capaz de intervenir positivamente en la reconducción de este conflicto, pero no nos  parece que evitar la información directa y el debate en los órganos colectivos de dirección política aporte otra cosa que poner en evidencia la inclinación al escapismo  de la actual dirección.  Y, de paso, asumir que el resultado de esta crisis  es responsabilidad suya y solo suya.